"Ustedes no saben lo que hacen", le dijo una señora sentada en primera fila. Era octubre del 2006 y Alejandro González, que coordinaba los últimos detalles para que comience la presentación del bailarín español Joaquín Cortéz, no entendió a qué se refería aquella mujer. ¿Perdón? "Ustedes no saben lo que hacen, ustedes cumplen ilusiones", completó la frase la emocionada mujer. Entonces González supo que más allá de ganar dinero, lo que más contaba de un concierto era lograr un fanático agradecido.
Iniciaste tu empresa en el 2000 y no tenías ni 20 años
Yo estudiaba Administración en la Universidad de Lima y allí encontré un nicho de entretenimiento. Luego de los exámenes parciales o finales lo común era ir a tomar a una discoteca. Entonces con uno de mis amigos preferimos organizar fiestas de parciales de nuestra facultad y funcionó. Teníamos 18 años y todo se volvió excusa para hacer una fiesta. Buscábamos auspiciadores y perdíamos gran parte del día en ese trabajo. Le dije a mi amigo, formemos una empresa, esto da para más. Íbamos a la UPC, buscábamos al que hacía fiestas allí y le proponíamos compartir ganancias. Lo mismo con la UP. Teníamos el monopolio de las fiestas. No había una gran fiesta universitaria que no pasara por nosotros. Desde ese tiempo y hasta hoy hacemos las pirámides.
¿Qué son las piramides?
Escogemos de 20 a 30 cabezas de grupo y les damos entradas: por cada 10 que vendan tienen una gratis. Así yo cedía el 10% de mi negocio entre varios amigos y esto me generaba utilidad. Hoy las entradas de las zonas más exclusivas de mis conciertos me las venden los cabeza de grupo. Así se genera una cadena, una pirámide.
¿Cuál fue tu primer concierto internacional?
Fue un concierto de reggae con Gondwana (Chile) y Los Cafres (Argentina), un 20 de julio del 2002, un día después del incendio en Utopía. Me acuerdo perfecto porque fue el primero y perdí como US$.50.000. Teníamos expectativas de que iba a salir bien y la gente no fue. Con los primeros negocios aprendes, ganas experiencia, y pierdes plata.
A ti, en cambio, te había ido bien desde el inicio.
Traer músicos extranjeros ya era otra cosa, ocuparse de la logística es totalmente complicado. Ese primer mal concierto fue un detonante para que mis socios decidiesen salir. Y el problema no fue ni la estrategia ni los grupos ¿Qué falló? Aprendí que uno nunca puede estar seguro de lo que pase antes de un concierto. Puedes traer al artista más esperado y ocurre un terremoto o una tragedia como la de Utopía. El riesgo alto es una regla de este negocio.
¿Por qué decidiste continuar con la empresa?
Kandavu se hizo sola. Yo no le pedí plata a mi papá. La hice solo con mi esfuerzo y porque vi una oportunidad. Si pierdo una vez, no tiro la toalla, sigo y sigo. Pensé que esto era un aprendizaje, puedes perder plata, pero de eso ganas experiencia. Y esa fue la razón para continuar. Mi empresa comenzó con 3 personas. Ahora tengo una oficina en Chile para hacer conciertos, vendo artistas y shows para otros países, viajo bastante. Que un artista diga voy al Perú con Kandavu no tiene precio. Yo entendí que en este negocio hay mucha gente que se quiere meter, pero no es la cuenta bancaria lo que te hace fuerte.
¿Son tus antecedentes?
Exacto. Los artistas que yo he traído son mis amigos. Si los llaman otros, dicen habla primero con Alejandro González. Saben que yo los trato bien y eso nos ha costado bastante. Les dejas de pagar 100 dólares y creen que eres un informal, si en cambio les das todo a pesar de que estás perdiendo plata y cumples con sus exigencias, ellos hablarán bien de ti. Aquí te vuelves su mamá: eres responsable de lo que le pase o haga. Cuando trajimos a Charly García no sabes el temor que teníamos.
Has estado moviéndote entre lo que está de moda
Yo viajé a Chile y traje a Axe Bahía, hicimos una gira nacional. Aunque trabajar en provincias es totalmente desastroso. Es una informalidad total, si alguien te rompe una botella en la cabeza no pasó nada. Aun así te puedo asegurar que no hay empresa formal que haya hecho tantos conciertos en provincias como nosotros
¿Qué tan informal es el sector?
La Sunat persigue a los formales y a los más grandes porque quiere recaudar. Pero no sabe que pierde más plata con los informales. Es lo que pasa en este país: pongo una librería y me fiscalizan, ¿quién hace lo mismo con el ambulante que vende libros en la esquina? A las cinco o seis organizadoras de conciertos que tributamos en este país nos pasa lo mismo. Si la Sunat se dedicara a fiscalizar a los informales, como lo hace con nosotros, encuentra una mina de oro. Cogen a las empresas más grandes del negocio porque traen artistas grandes, y dicen aquí hay dinero grande. Yo respeto su función, pero no se dan cuenta de que en el mercado informal es donde hay más dinero.
¿Cuál fue el concierto con el que sentiste que la empresa iba para adelante?
Cuando trajimos a Ricardo Arjona. Yo tenía 21 años y viajé a México a hablar con su manager, quien al verme, seguramente pensó: qué hace este mocoso acá. Me puso un supervisor de Argentina, pues tenía que pagar derecho de piso. Como hicimos las cosas bien, el manager de Arjona me recomendó con el de Diego Torres. Luego a los 22 años traje a Luis Miguel, costó un montón de plata.
¿Cuánto?
Como medio millón de dólares era lo que teníamos que invertir. Yo ni tenía esa plata. Busqué inversionistas, gente amiga. Desde la época de la universidad, hasta hoy hay gente que apuesta por Kandavu porque es una empresa rentable. Así comenzó la ola. Hoy Kandavu podría hacer sus conciertos solo, pero aún participan inversionistas.
¿Qué tanto dinero entra por auspicios?
En el Perú cada vez son menos las empresas que meten dinero para auspicio. Generalmente las que apuestan son las cervezas. Una marca que ayudó a crecer a Kandavu fue Brahma. Otras empresas también están apoyando. Los peruanos somos frustrados de conciertos, siempre traemos latinos, no vemos en Lima a U2 o Rolling Stones. En cambio puedes tomar un avión y verlos en Chile o Argentina. ¿Qué tienen ellos que no tiene el Perú? Nada. Salvo que pueden contratar a Madonna porque tienen un millón de dólares en auspicios. ¿Cuándo te van a dar eso aquí? Depende de la empresa privada decidirse a apostar.
Apuestan cuando es seguro que puede funcionar. ¿Esta es una mejor época?
En el Perú el 50% de los ingresos se iban en pagar impuestos. Imagínate que ganas 500 soles al mes y la mitad se la lleva el Estado. Era un socio sin hacer nada. Ahora con la nueva ley que quitó el impuesto municipal pagas 35%, eso es bueno. Antes la municipalidad se llevaba 15% de lo que vendías sin poner al final del concierto ni siquiera a alguien para que barra. Esta ley ha sido lo mejor que le la podido pasar a esta industria. Estamos avanzando, pero se debería bajar aun más los impuestos. Este año trajimos a Collective Soul pensando en llevar no más de 5.000 mil personas y fueron 11.000. Dijimos: aguanta, el peruano paga, hay mercado. Me hizo ver que los empresarios sí podemos invertir más dinero. Yo traía a mi banda favorita, con la que crecí, y el mismo sentimiento lo tenían todos los que compraron el boleto.

Con la reducción de impuestos se dijo que vendrían más artistas y que los precios bajarían. Pero en cambio los boletos siguen siendo caros.
El 35% de un boleto se va al Estado. Entonces te queda el 65% de tus ingresos para afrontar el show (pagar tus gastos y sacar utilidad). Yo no hago un concierto para que 5 personas se diviertan, esto es un negocio, solo que ahora es menos riesgoso pero nada te garantiza que pierdas o ganes. Cuando contratas a alguien terminas pagando 80% más de lo que te cuesta traerlo. ¿Entonces, cómo puedes invertir un millón de dólares para traer a Soda Stereo (eso fue lo que costó) si tienes que vender casi dos millones para recuperar? No es tan sencillo como la gente lo ve. Dirán que nos estamos volviendo millonarios, pero es una gran mentira. Yo te acepto que las entradas estén baratas si al fisco tengo que pagarle 10%, pero no la tercera parte de mi negocio. El Perú debe copiar lo bueno: Chile paga 18% por impuestos, Argentina paga 6%. Cómo me encantaría hacer conciertos allá, y a eso estoy apuntando, porque es otro modo de consumo. Da gusto pagar impuestos cuando sabes que también vas a ganar plata. ¿Pero, cómo armo un esquema de negocio con entradas baratas si voy a perder plata?
¿Te fijas metas de recaudación?
No, nadie tiene la bola de cristal en este negocio. Crees que vas a vender tanto, pero al final puedes vender menos o superar lo que pensabas. Hacer un concierto es tirar una moneda al aire.
¿Cuánto del gasto se cubre con la venta de entradas?Es relativo. Tienes que jugarte con tu plata hasta el final. Los conciertos se llenan los últimos días, siempre es así. Recién allí uno sabe que va recuperar lo invertido. Todo parte de una buen campaña de promoción. Tercerizamos ese tema. De nada sirve traer al artista más grande si nadie se entera.
¿Cuánto del gasto se cubre con la venta de entradas?Es relativo. Tienes que jugarte con tu plata hasta el final. Los conciertos se llenan los últimos días, siempre es así. Recién allí uno sabe que va recuperar lo invertido. Todo parte de una buen campaña de promoción. Tercerizamos ese tema. De nada sirve traer al artista más grande si nadie se entera.
¿Antes de ingresar a la universidad ya te interesaba hacer empresa?
Si te digo que sí te mentiría. Lo que sí tuve fue el liderazgo de hacer las cosas. Si me pones en un grupo, yo soy quien termina liderándolo. Es mi forma de ser. Estoy convencido de que la universidad no te da ninguna seguridad. Cuando entré a la universidad pensaba que al salir trabajaría y estaría así hasta jubilarme. Pero ahora manejo mi propia empresa y creo que Kandavu tiene mayor proyección, porque hemos invertido en un hotel, vamos a poner una empresa de transporte. Estamos tratando de que todos los proveedores que contratamos para un concierto sean nuestros. El 95% de todo lo que ves lo contratamos. Ahora estoy buscando tener todo el control, no depender de proveedores.
¿La experiencia te enseñó más que la universidad?
Acabe la carrera en 7 años. Y si no la hubiera acabado, no me arrepentiría. La experiencia es la mejor universidad que te puede dar la vida. Conozco muchas personas que han salido de las mejores universidades y están pateando latas o se hacen cargo del negocio de su papá. Un título no te asegura el éxito ni un puesto de trabajo, sobre todo en este país.
Ahora traerás a Chespirito
Hace cuatro años perseguimos ese negocio y hemos comprado toda la gira sudamericana. Estoy llevando a Chespirito a Chile, Argentina, Colombia, Panamá.
¿Y ese es un sueño de niño o de empresario?
Ambas cosas. ¿Quién no ha reído viendo "El Chavo del 8" si es el niño más tierno del mundo? Roberto Gómez Bolaños es un tipo que irradia paz. No soy su fanático número 1, pero las veces que he estado junto a él, sí lo he sido. Fueron años de tratar por mail, de viajar y convencerlo de hacer esta gira. Él no quería, le incomoda viajar muchas horas. Nunca tuve duda de que el negocio de traer a Roberto a Sudamérica iba a ser un éxito. Tomó mucho trabajo. No sé por qué nadie tuvo la idea de traerlo antes, no creo ser el único peruano que lo ha visto actuar en México. Cuando vi su obra "11 y 12" no paré de reír durante dos horas y al final salí llorando porque no podía creer que estaba tan cerca de él. Hoy Roberto tiene 79 años, pero en el escenario está más vivo y ágil que tú y yo juntos.

LA FICHA
Nombre: Alejandro González Cáceres
Edad: 28 años
Cargo: Gerente general
Organización: Kandavu Producciones inició actividades en el 2000. Ha presentado en Lima los espectáculos de Jarabe de Palo, Fito Páez, Bebo & Cígala, entre otros. En octubre traerá luego de 10 años a Andrés Calamaro.
EN CIFRAS
EN CIFRAS
24Trabajadores en planilla tiene Kandavu Producciones.
US$15.000 Fue lo primero que invirtió Alejandro González para comenzar a hacer conciertos.
US$300.000Ha sido lo máximo que han perdido él y sus inversionistas en un concierto.
Fuente: www.elcomercio.com.pe
US$15.000 Fue lo primero que invirtió Alejandro González para comenzar a hacer conciertos.
US$300.000Ha sido lo máximo que han perdido él y sus inversionistas en un concierto.
Fuente: www.elcomercio.com.pe
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